lunes, 10 de septiembre de 2012

CFE


Las CFE (Exenciones Agrícolas Comunes) legalizan cualquier método de criar animales en granjas mientras se trate de una práctica común dentro de la industria. En otras palabras, los granjeros (empresas corporativas sería la palabra adecuada) tienen el poder de definir la crueldad. Si la industria adopta una práctica (extirpar apéndices indeseados sin analgésicos sería un ejemplo, pero podéis dejar volar la imaginación al respecto), ésta se convierte en legal automáticamente.

Las CFE se dictan estado por estado, y oscilan de lo perturbador a lo absurdo. Tomemos Nevada. Bajo sus CFE, las leyes por el bienestar del estado no pueden fomentar «la prohibición o interferencia con los métodos establecidos de cría animal, incluyendo la crianza, manejo, alimentación, alojamiento y transporte de animales de granja o ganado». Dicho de otro modo, lo que pasa en Las Vegas, se queda en Las Vegas.
Los abogados David Wolfson y Mariann Sullivan, expertos en el tema, explican:
Ciertos estados mencionan exenciones específicas en lugar de abordar las prácticas en su conjunto... En Ohio los animales de granja están exentos de los requerimientos de «ejercicio saludable y cambio de aires» y Vermont no los contempla en su normativa contra la crueldad animal, que considera ilegal «atar, amarrar o restringir de movimientos» a un animal de una forma que sea «inhumana o perjudicial para su bienestar». La conclusión lógica a la que llegamos todos es que en Ohio se niega a los animales de granja el ejercicio y el aire libre, y que en Vermont estos son atados, amarrados o restringidos en sus movimientos de una forma inhumana.

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